Otras Experiencias
Algo muy triste que me pasó con 5 años
Fíjate, para mí la niñez es una época que estaba tapada, bloqueada.
Y gracias a todo este trabajo de Desarrollo Personal que estoy haciendo, un trabajo personal muy importante, me doy cuenta de que estoy desbloqueando estos recuerdos de mi niñez.
¿Por qué?
Hoy mismo a la mañana, sobre las 6 de la mañana, me ha venido un flash.
Ha sido un recuerdo sobre una cosa muy concreta que me pasó cuando tenía 5 añitos.
Te la voy a contar!
Eran las vacaciones de verano…
Hasta entonces todos los veranos los había pasado en mi pueblo: Plaentxi
Pero ese verano fue distinto.
Nos juntaron a 15 niños para pasar el mes de agosto en una colonia de verano en Laguardia.
Se llamaba Preventorio Infantil de San Raimundo.
Sólo el nombre ya era tétrico.
Al principio todo parecía una juerga.
Pero cuando ya llevaba un tiempo allí, una semana aproximadamente (que para una niña de 5 años es toda una eternidad), la cosa cambió.
Resulta que yo veía que a los demás niños que habían ido conmigo las familias les visitaban para estar con ellos.
Y mi familia no venía.
¿Qué estaba pasando?
¿Por qué a mí no me venían a visitar?
¿Qué estaba mal conmigo?
Esta situación fue un poco angustiosa para mí. Se me hizo muy muy largo.
¡¡Encima!!
Esa primera semana fue también mi cumple.
Cuando ya llegó el día de marcharme a casa y vinieron a buscarme,
Se lo eché en cara:
«¿Por qué no habéis venido a visitarme?»
Recuerdo que estaba muy enfadada.
La respuesta de mi madre fue:
«Bueno… es que me hubiera dado mucha pena marcharme sin llevarte conmigo».
Desde mi mentalidad de niña no entendía ese razonamiento.
«Ahhh, entonces por no pasar tu por eso, ¡¡yo he tenido que pasar todo el mes pensando qué pasaba conmigo»!!»
Así se lo dije.
«No quiero volver nunca más…»
Pero el verano siguiente volví de nuevo, jajaja
Y seguí yendo hasta los 11 años.
La experiencia fue mejorando a lo largo de los años.
Ya estaba preparada porque ya sabía que no iban a venir a visitarme.
Y además iba conociendo los trucos para pasármelo bien.
Era la veterana y supe aprovecharlo.
Después de 3 años vino mi hermano conmigo al Preventorio y se lo hice pagar a él.
Cuando me pedía ayuda yo me hacía la loca y le ignoraba.
Siempre pensé que mi hermano era el culpable de que mis padres me enviaran con 5 añitos a esta Colonia y que no me visitaran en todo el mes.
Esta fue mi revancha.
De esos 6 veranos también guardo muy buenos recuerdos.
Los paseos por aquellos campos comiendo moras con un calor de justicia.
También aprendí a columpiarme con mucha soltura y eso me divertía muchísimo.
Me ha gustado mucho recordar esta experiencia que la he tenido tapada durante años y que cuando la he sacado a la luz de nueva, me he dado cuenta de que ya lo he sanado.
Lo que le comenté el otro día a una amiga
¡¡No sabes lo bien que me lo pasé la semana pasada con Tabira!!
Fíjate que vive en Donosti desde hace 5 ó 6 años, ¡y que no ha estado nunca en el Parque de Aiete!
Me pareció increible que no conociera el Parque porque todo el mundo que ha vivido en Donosti lo conoce.
Y como yo siempre estoy hablando de lo contenta que vivo rodeada de estos parques maravillosos,
Un día le picó la curiosidad y me dijo:
"¡Me encantaría conocer ese paraíso donde vives! ¿Podemos quedar?"
«Super encantada» le dije yo, cuando quieras!!
Yo me sentí muy ilusionada de poder compartir lo que para mí es una verdadera delicia.
Y así quedamos en el Parque de Aiete con un día de primavera.
Fue un día espléndido.
Había mucha luz, las flores coloreaban el parque con un estallido de colores vibrantes, cualquier pequeño arbusto era una obra de arte por su sencillez y belleza.
Fue un disfrute desde el momento en que nos encontramos.
A pesar de vivir muy cerca del parque, aparecí algo más tarde.
Me la encontré en el parque tomando el sol, encima de una piedra, viendo a un grupo haciendo Taichi, super a gusto.
Ahí comenzó nuestro periplo por los parques.
Yo estaba entusiasmada compartiendo con ella mis vivencias en cada parque.
Fue un disfrute de casi 3 horas.
Charlamos de nuestras experiencias, nos hicimos uno con los árboles, las plantas, las flores…
Todo el entorno nos acompañaba y las dos disfrutamos de lo lindo.
¡¡Yo me quedé muy satisfecha de todo lo que compartimos!!
Cuando nos despedimos, estábamos las dos como locas de contentas, aunque muy cansadas físicamente…
¡¡Repetiremos la experiencia, fue un gran disfrute para las dos!!
Mi 1ª experiencia como anfitriona en Duru
Hola wapa!!
Me apetece contarte la experiencia tan bonita que tuve la semana pasada.
Hacía mucho tiempo que quería ir a Duru, la txabola que tenemos en la zona de Aránzazu con mis amigas.
Pero lo he ido retrasando porque, si quieres que te diga la verdad, estaba acojonadita.
Siempre he ido con Juan Mari, mi marido, y el es el encargado de las llaves, el gas, el agua, la electricidad….
Es decir, que no tenía ni idea de como funcionaba la casa.
Pero claro como siempre he ido con alguien, yo me hacía la loca.
Como ya tenía otras cosas en las que ocuparme pues dejaba que otros se ocuparan de eso.
Por eso estaba retrasando una y otra vez el enfrentarme a esto que para mi suponía un reto.
Pero resulta que la semana pasada surgió la oportunidad y la aproveché.
"¡La experiencia como anfitriona fue estupenda"
Aunque tuvo sus cosillas.
La primera y más importante fue que se me olvidó el móvil en el coche.
Pensarás que esto del móvil es una chorrada, pero no lo es.
Ten en cuenta que es una chabola en el monte a 1000 metros.
Total que una de mis amigas tuvo que volver al coche dándose un paseo adicional de 30 minutos.
Pero, oye ella lo agradeció porque le encanta andar.
Y esto solo fue el principio, porque:
La puerta de entrada no se podía abrir…
El gas no había manera de que funcionase…
Una vez que abrimos la llave del agua, una tubería no dejaba de gotear…
Y aunque parezcan chorradas, cada una de ellas nos llevo muchísimo tiempo. Casi se nos va el día en ello.
Menos mal que estaba con estas amigas con las que me une una amistad de muchos años.
Todo hay que decirlo, Juan Mari también estuvo pendiente al otro lado del teléfono…
Conseguí salir airosa de esta situación y además lo hice muy bien
Una vez superados los obstáculos, todo fue un disfrute.
Pudimos comer fuera con un sol y un aire muy muy agradables.
Carmen que es una experta fotógrafa sacó varias fotos y nos envió al final del día un pequeño vídeo que quedó precioso.
El paseo que dimos hasta el otro valle, viendo ovejas, caballos, vacas, pastando tranquilamente fue una gozada.
Todo fue muy fluido, con mucha calma y a la vez muy divertido también.
¡¡Yo me quedé super satisfecha de todo lo que había conseguido!!
¡¡Quedamos en repetir la experiencia pero esta vez durmiendo allí!
Mi sorprendente reacción ante una mala noticia
Recibí la llamada de una amiga de la que no sabía nada desde hacía un año.
¡¡Me hizo muchísima ilusión, escucharla!!
Con una voz muy firme me dijo:
"Tengo que darte una mala noticia. Tengo cáncer"
¡Yo me quedé paralizada!
Mientras yo seguía escuchándola, no podía articular palabra.
Al día siguiente la ingresaban para comenzar con unas sesiones de quimio muy fuertes.
Los médicos decidirían si el trasplante de médula era ó no necesario.
Tenía que estar aislada durante una buena temporada…
Lo único que se me ocurrió decirle es que contase conmigo al menos virtualmente
Colgué el teléfono y durante las siguientes horas estuve pensativa.
Al día siguiente volví a contactar con ella porque del shock no me había quedado
con ningún dato sobre el proceso a seguir.
No recibí ninguna respuesta hasta que volví a enviarle otro whatsapp a los 3/4 días
En esta ocasión le envié un poema que a mí me gusta muchísimo
y ahí si, me contestó y me lo agradeció muy efusivamente.
¡Ha llegado en el momento oportuno! fueron sus palabras
Esta respuesta por su parte me emocionó muchísimo.
Y me quedé realmente satisfecha por haber dado en el clavo con mi aporte.
He querido plasmar esta experiencia,
porque es la 1ª vez, que después de una noticia tan impactante... Me he sorprendido a mi misma, actuando con mucha calma
Estoy practicando en esta situación complicada, las herramientas que he ido aprendiendo durante varios años: la paciencia, la escucha profunda, la conexión conmigo misma.
Todo esto está siendo posible gracias al trabajo interior que estoy realizando.
¿Cómo yo reina de las fiestas?
¡Llevo más de 6 meses sin ver a mi cuadrilla, a mis amigas de toda la vida, que tenemos una relación realmente estupenda!!!!!
Y por fin, hace unos días, organizamos un zoom para ponernos al día de como nos iba la vida a cada una, nuestros deseos, nuestras frustraciones, porque afortunadamente hablamos así entre nosotras.
Somos amigas desde los 5 añitos y aunque hemos estado muchos años con una relación muy escasa, nos veíamos una vez al año para hacer alguna comida.
Ahora todo es diferente, después de más de 50 años, tenemos más tiempo para nosotras y cuando nos juntamos, disfrutamos muchísimo de nuestros encuentros.
Esta vez, aunque la reunión era a través de una pantalla, la química volvió a funcionar. Cada una hablamos de como nos encontrábamos, con anécdotas curiosas que todas conocíamos en su parte externa, pero no así en las vivencias internas
Recuerdo que yo les mencioné una anécdota de cuando me hicieron Reina de las Fiestas de nuestro pueblo, cómo viví yo ese momento.
Era un sábado por la mañana y estaba en la cama, en mi habitación, cuando mi madre llega y me despierta para decirme que me habían elegido como Reina de las Fiestas de Santa Ana para ese año, Julio de 1973. Yo me di media vuelta y le dije.
Ama por favor déjame dormir, eso será una broma, tengo sueño, luego me cuentas el chiste, ¿vale?
Mi madre, que no… que es verdad…. Que ha venido el presidente de la sociedad para comunicárnoslo.
Yo seguía diciendo lo mismo, bueno, ama tranquila, luego me cuentas la historia…
En aquel momento era lo que yo sentía. Mi autoestima, no era de lo más alta, a pesar de mis 18 añitos. Cualquier insinuación a valoración de cualquier tipo, me llegaba como una amenaza, se están riendo de mí